ECOS, encuentro comunitario de oración ante el Señor.

Guión para la Hora Santa, caminando hacia el DOMINGO IV de Cuaresma, <Laetare>.
Jn 9, 1-41. El fue, se lavó, y volvió con vista.
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TEXTOS DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ

22 de marzo de 2017
"Para ti, estudiar es una obligación grave"

Oras, te mortificas, trabajas en mil cosas de apostolado..., pero no estudias. -No sirves entonces si no cambias. El estudio, la formación profesional que sea, es obligación grave entre nosotros. (Camino, 334)
Una hora de estudio, para un apóstol moderno, es una hora de oración. (Camino, 335)

Si has de servir a Dios con tu inteligencia, para ti estudiar es una obligación grave. (Camino, 336)


Frecuentas los Sacramentos, haces oración, eres casto... y no estudias... -No me digas que eres bueno: eres solamente bondadoso. (Camino, 337)

DIRECTORIO FRANCISCANO

22 de marzo de 2017
EL NACIMIENTO DE CRISTO FUE DE ESTA MANERA
San Juan Crisóstomo, Homilía 2
sobre el evangelio de san Mateo (2)
Su generación, ¿quién la explicará? No voy a hablaros ahora de la divina generación, sino de la de aquí abajo, de la que tuvo lugar en la tierra, de la que tenemos infinidad de testimonios. Y aun de ésta sólo os hablaré en la medida en que me lo permita la gracia del Espíritu Santo. Y no penséis que es cuestión de poca monta oír hablar de la generación temporal; levantad más bien vuestras almas y estremeceos cuando oís decir que Dios ha venido a la tierra. Es este un acontecimiento tan maravilloso y sorprendente, que los mismos coros angélicos dieron testimonio de ello haciendo resonar por toda la tierra un himno de gloria, y los antiguos profetas quedaron estupefactos al ver que Dios apareció en el mundo y vivió entre los hombres.
Verdaderamente es algo inaudito que un Dios inefable, inexplicable, incomprensible e igual al Padre se dignara descender a unas entrañas virginales, nacer de una mujer y tener en su árbol genealógico a David y a Abrahán. Al oír esto, levantad el ánimo y, desechando ruines pensamientos, maravillaos más bien de que, siendo Hijo e Hijo natural del Dios eterno, se dignó ser llamado asimismo Hijo de David para haceros a vosotros Hijos de Dios; se dignó tener un padre esclavo, para daros a vosotros, que erais esclavos, al Señor por Padre.
¿Ves cómo desde el principio se nos presentan los evangelios? Si dudas de lo que a ti te concierne, cree lo tuyo por lo que a él se refiere. Pues desde el punto de vista humano, es más difícil comprender a un Dios hecho hombre, que a un hombre hecho hijo de Dios. Cuando oigas, pues, que el Hijo de Dios se ha hecho hijo de David y de Abrahán, no te quepa la menor duda de que tú, hijo de Adán como eres, puedes llegar a ser hijo de Dios. En efecto, no sin motivo se humilló él hasta tal extremo, si no hubiera querido exaltarnos a nosotros. Nace él según la carne para que tú nazcas según el espíritu; nació de mujer, para que tú dejes de ser meramente hijo de mujer.
Hay, pues, dos generaciones en Cristo: la humana igual que la nuestra y la divina superior a la nuestra. Nacer de mujer es algo que compartió con nosotros; pero no haber nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino del Espíritu Santo, era un anuncio anticipado del nacimiento que supera nuestra naturaleza y que él nos ha de dar por la gracia del Espíritu Santo.